¿Alguna vez te has comprado unas zapatillas de running simplemente porque eran las más bonitas del escaparate o porque las llevaba tu corredor favorito? Todos hemos pasado por esa ilusión de estrenar "zapas" nuevas, bajar a la calle con una sonrisa y, a los pocos kilómetros... ¡ZAS! Aparece ese dolor en la rodilla, la cadera o el tobillo.
Muchos corredores populares pensamos que, si la zapatilla es cara o de una marca top, es garantía de éxito. Pero en el mundo del running, la realidad es muy distinta. En nuestro último vídeo ¿Están Tus Zapatillas Destrozando Tus Rodillas?, desgranamos por qué ese modelo que tanto te gusta podría ser tu peor enemigo.
El mito de "la más cara es la mejor"
No estamos comprando un coche con extras; estamos comprando una herramienta que debe adaptarse a nuestra biomecánica. Cometer el error de elegir por estética o por presupuesto puede salirte muy caro (y no solo por el dinero):
- Cada pie es un mundo: Las marcas diseñan modelos específicos para diferentes pesos, tipos de pisada y ritmos.
- El peligro de las "voladoras": Si pesas 90kg y te compras unas zapatillas de competición diseñadas para alguien de 60kg, tu amortiguación será inexistente.
- El carbono no es para todo: Usar zapatillas con placa de carbono para rodajes lentos cuando están hechas para ritmos altos es tirar el dinero y comprar papeletas para una lesión.
Cómo elegir tus zapatillas sin "comértelas con patatas"
Para no acabar vendiendo tus zapatillas con dos usos en una app de segunda mano porque no las aguantas, sigue estos consejos de corredor a corredor:
- Identifica tu pisada: ¿Eres neutro, pronador (pisas hacia dentro) o supinador (hacia fuera)? Usar una zapatilla de pronación siendo supinador es una receta para el desastre.
- Tiendas especializadas: Si no tienes mucha experiencia, olvida la compra online a ciegas. Ve a una tienda física donde te asesoren y, si puedes, hazte un estudio de la pisada.
- Pruébalas de verdad: Caminar por la tienda no es suficiente. Úsalas por el pasillo de casa antes de sacarlas a la calle. Una vez que tengan piedras en la suela, ¡ya no hay devolución que valga!
Conclusión
Al final del día, lo más importante no es que tus zapatillas sean las más llamativas del grupo de entrenamiento, sino que te permitan disfrutar de este deporte sin dolor. Elegir el calzado adecuado para tu peso y tu pisada es la mejor inversión que puedes hacer para tu salud. ¡Corre con cabeza para poder seguir corriendo muchos años más!
¿Quieres ver el ejemplo real de cómo una zapatilla mal elegida puede pasarte factura? Mira el vídeo completo aquí: ¡No cometas este error al comprar tus zapas!
Mis Redes Sociales