¿Correr en ayunas es bueno o malo? Mi experiencia como corredor popular

¿Alguna vez te has despertado con el tiempo justo, has mirado las zapatillas y te has preguntado: "me daría tiempo a desayunar o salgo ya"? Muchos corredores populares nos enfrentamos a este dilema cada mañana. Existe ese miedo a la famosa "pájara" o a no rendir lo suficiente por no haber cargado energía antes de empezar. En mi último vídeo, quise profundizar en este tema que genera tantas dudas en nuestra comunidad.



Las 3 opciones al despertar (y cuál evitar a toda costa)

A la hora de afrontar el entrenamiento matutino, solemos movernos entre tres escenarios. Cada uno tiene su impacto en cómo nos sentiremos durante los kilómetros:

  • En ayunas: Salir directamente de la cama a la ruta. Aprovechamos las reservas de la cena anterior que ya están en nuestros músculos.
  • Desayuno con tiempo: Levantarse dos horas antes, tomar algo ligero (tostadas, sándwich) y dejar que el cuerpo haga la digestión. Es la opción ideal si buscas tener las reservas al 100%.
  • Comer y salir: ¡Cuidado aquí! Esta es la peor opción. Salir haciendo la digestión suele derivar en problemas estomacales y una sensación de pesadez que arruina cualquier entreno.

Por qué nuestro cuerpo está diseñado para correr "vacío"

Si echamos la vista atrás, hace miles de años nuestros antepasados no tenían una despensa llena al despertar; tenían que salir a cazar (correr) para poder comer. Evolutivamente, estamos preparados para realizar esfuerzos sin ingesta previa inmediata.

Correr en ayunas tiene beneficios muy interesantes para el corredor popular, especialmente si te mueves en distancias de hasta 10 o 15 kilómetros:

  • Optimización de grasas: Al no tener glucosa fresca en sangre, el cuerpo aprende a hacer el "cambio de suministro" a las grasas de forma más eficiente.
  • Control de peso: Ayuda a quemar grasa un poco más rápido, siempre que el ritmo sea adecuado y no nos excedamos en la intensidad.
  • Entrenamiento metabólico: Acostumbrar al cuerpo a este cambio es clave para evitar el temido "muro" en pruebas largas como el maratón, ya que habituamos al organismo a gestionar mejor sus recursos.

Conclusión: Escucha a tu cuerpo

Al final del día, lo más importante es lo que te funcione a ti. En mi caso, correr en ayunas me hace sentir ligero y me sienta de maravilla, incluso en mis últimos maratones. Eso sí, si vas a hacer una tirada larga de más de 20 km, no olvides llevar contigo geles o dátiles para recargar energía sobre la marcha. El running es constancia y, sobre todo, disfrutar de cada zancada sintiéndote bien.

¡No te pierdas el vídeo completo!

Si quieres ver todos los detalles y mi teoría completa sobre la evolución y el running, haz clic aquí: ¿Correr en AYUNAS quema MÁS GRASA o MÚSCULO?